Después de estar vacilando durante varios días, incluso diría que semanas. Hemos decidido que Peque comenzase la guardería.
Cada vez tenía más paciencia, me enfadada con más facilidad, estaba desfallecida, amargada,... Y Peque tres cuartos de lo mismo, cada vez más rabietas, explotaba con más facilidad, hacia lo que le daba gana y yo ya no le ponía impedimentos ni le reñía. La mesa, sofá, paredes, suelo, muebles, y varias cosas rotas son testigos.
Dormíamos juntos, comíamos juntos, nos duchábamos juntos, íbamos al baño juntos, paseábamos juntos, nos enfadábamos juntos, nos tirábamos al suelo juntos, jugábamos juntos,... Creo que ya lo vais entendiendo.
Pues ya había mirado hacía varias meses las guarderías para que empezasen en septiembre de este año. Pero la mayoría no me gustaban ni tampoco tenían plaza por la mañana, sobre todo una de la que ya os hablé que utilizan la crianza con apego y Montessori no oficial. Pero nos tuvimos que conformar con una que quedaba relativamente cerca (a un km y medio cuesta arriba y sin buses, todo a patas).
Empezó el jueves, treinta minutos llorando. (Ay! Qué penita). El lunes hizo una hora, nos dijeron que lloró cuando nos separamos pero después estuvo jugando solo y observando a los otros niños. Este martes, sólo medio lloró al entrar, después no quería marcharse. Y mañana toca una hora y media. A ver qué tal.
Y con tan poquito tiempo de separación, incluso nos ha ido mejor para nuestra relación. Hoy sólo tuvo una pataleta pasajera. Le dedico más tiempo y de mayor calidad después de su siesta. Vemos menos la televisión. Me siento con más vitalidad y con más paciencia. Ahora tengo un poquito de tiempo para mí, y cuanto más tiempo esté en la guardería más tiempo tendré para la casa y para buscarme un trabajo y poder contribuir a la economía familiar. Y cuanto este con Peque podré darle toda mi atención, cariño y paciencia.
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miércoles, 25 de marzo de 2015
miércoles, 6 de agosto de 2014
¡Es para grabarlos!
El otro día, Peque y yo fuimos con mis padres al pueblo. Se pusieron a hablar de cosas, entre ellos, hasta que llegó la conversación del nuevo chino que abrieron en nuestro pueblo (uno de todo a cien, no de comer).
-Padre: Yo entré buscando una cosa pero no la tenían.
-Madre: bueno, por lo menos entraste con intención de comprar.
-P: es un lugar enorme, no lo parecía desde fuera. Y ¡sólo había mujeres y niños*!
-M: ¡Pues claro! Los hombres duermen en pisos de lujos en la ciudad para tenerlos a todos controlados.
-P Y entonces, ¿dónde duermen estos?
-M: ¡Dónde van a dormir! Pues la tienda. Habilitaron las oficinas de la nave para dormir.
-P: Y ahí, ¿van a dormir?
-M: ¡Pues claro! Esos duermen amontados en cualquier sitio.
Cuando dijo esto último no puede evitar pensar en los hámsters que venden en la tienda del Carrefour, todos hechos bolas, unos encima de otros, ¡amontonados! Y me reí en bajito para no cortarles el rollo jejeje.
*Niños no eran que ya son adolescentes de más de dieciséis pero ellos ven niños de diez años explotados laboralmente.
-Padre: Yo entré buscando una cosa pero no la tenían.
-Madre: bueno, por lo menos entraste con intención de comprar.
-P: es un lugar enorme, no lo parecía desde fuera. Y ¡sólo había mujeres y niños*!
-M: ¡Pues claro! Los hombres duermen en pisos de lujos en la ciudad para tenerlos a todos controlados.
-P Y entonces, ¿dónde duermen estos?
-M: ¡Dónde van a dormir! Pues la tienda. Habilitaron las oficinas de la nave para dormir.
-P: Y ahí, ¿van a dormir?
-M: ¡Pues claro! Esos duermen amontados en cualquier sitio.
Cuando dijo esto último no puede evitar pensar en los hámsters que venden en la tienda del Carrefour, todos hechos bolas, unos encima de otros, ¡amontonados! Y me reí en bajito para no cortarles el rollo jejeje.
*Niños no eran que ya son adolescentes de más de dieciséis pero ellos ven niños de diez años explotados laboralmente.
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jueves, 31 de julio de 2014
Fase
¡Hola!
Estos días ando muy solicitada. Peque está en una fase de dependencia, apenas me queda tiempo de fregar los platos y poner lavadoras. Me paso más de la mitad del día en la cama con él: jugando y esperando a que caiga rendido de sueño.
Admiro a las mujeres que además de ser madres (y no sólo con uno o dos churumbeles sino que incluso tienen tres) también trabajan. Madrugan para llevar a sus pequeños a guarderías y colegios, se arreglan y se van a trabajar; puede que hayan dormido dos o con suerte, tres horas en total durante toda la noche, por los dientes, por terrores nocturnos, porque están enfermos,... Y no sólo las que trabajan sino que también dan el pecho y eso conlleva sacar tiempo de algún sitio para la extracción. ¿Cómo lo hacéis? A mí me falta el tiempo y estoy todo el día con él.
Muchas veces leo los blogs de otras madres que concilian y me parecen super heroínas, altruístas y con habilidades y poderes que se adquieren en algún momento por necesidad. Llegan de sus trabajos, algunos de degase mental, otros físicos, y otros un poco de ambos. Y tienen la gran paciencia de responder al teléfono de juguete de su hijo, de darles el pecho y lo que haga falta.
¡No os desaniméis, sois mujeres increíbles!
¡Vivan las mamás! ¡Vivan los papás! ¡Viva la crianza natural y nuestr@s pequeñ@s!
Estos días ando muy solicitada. Peque está en una fase de dependencia, apenas me queda tiempo de fregar los platos y poner lavadoras. Me paso más de la mitad del día en la cama con él: jugando y esperando a que caiga rendido de sueño.
Admiro a las mujeres que además de ser madres (y no sólo con uno o dos churumbeles sino que incluso tienen tres) también trabajan. Madrugan para llevar a sus pequeños a guarderías y colegios, se arreglan y se van a trabajar; puede que hayan dormido dos o con suerte, tres horas en total durante toda la noche, por los dientes, por terrores nocturnos, porque están enfermos,... Y no sólo las que trabajan sino que también dan el pecho y eso conlleva sacar tiempo de algún sitio para la extracción. ¿Cómo lo hacéis? A mí me falta el tiempo y estoy todo el día con él.
Muchas veces leo los blogs de otras madres que concilian y me parecen super heroínas, altruístas y con habilidades y poderes que se adquieren en algún momento por necesidad. Llegan de sus trabajos, algunos de degase mental, otros físicos, y otros un poco de ambos. Y tienen la gran paciencia de responder al teléfono de juguete de su hijo, de darles el pecho y lo que haga falta.
¡No os desaniméis, sois mujeres increíbles!
¡Vivan las mamás! ¡Vivan los papás! ¡Viva la crianza natural y nuestr@s pequeñ@s!
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