Este sábado nos fuimos a Vigo, íbamos de rebajas cuando nos llevamos la gran sorpresa de que estaba todo cerrado. ¡Vigo hacía puente! Por un momento lo pasamos mal, Peque tenía mucho sueño y no sabíamos a dónde ir porque estaba todo cerrado, al final decidimos ir a un Burguer King del centro, el que conocíamos. Allí comimos (a Peque le llevaba la comida de casa: berenjena, brócoli, cebolleta, zanahoria, merluza). Y después se quedó dormidito mientras paseábamos por el puerto.
Y aunque durmió casi dos horas, no le llegó. Habíamos decidido llevarlo al zoo para pasar la tarde y que por lo menos hiciéramos algo distinto fuera de nuestra ciudad. Y aunque Peque fue llorando de puro sueño durante el trayecto, cuando bajamos del coche estuvo a la expectativa de todo lo que íbamos mirando, lo estuve porteando un ratito (ya sabéis que tengo displasia y se me carga la cadera enseguida). Lo pasó muy bien, caminó cogido de la mano de Papá y de la mía mientras veía patos, osos, tigres, aves,... No le gustó entrar en el túnel de las aves nocturnas, tuvimos que salir en cuanto entramos, y el mariposario con la cartina de goma no le hizo mucha gracia, sólo quería marcharse. Después merendamos allí y nos volvimos a casa.
Nos llevamos un chasco porque queríamos abastecernos para este invierno de ropa pero la improvisación tampoco estuvo mal. Algo que me hizo mucha gracia es que nos pusimos a ver los ciervos, una cierva se acostó delante de nosotros y le decía:
-¡Mira, es Dana!
Y él le hacía el signo de "ven" mientras le decía:
-Dada.
Durante el camino de vuelta venimos parloteando y conseguí que dijera por varias veces "papá" y el susodicho iba muy feliz y orgulloso conduciendo por oír esa palabra de la boca de Peque.
¡Saludos y feliz verano!
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