Esta mañana, Peque, ha estado jugando con rotuladores (no tóxicos y que al manchar se van con agua). Al principio, cogía un rotulador, le sacaba la tapa, pintaba y se lo volvía a poner antes de coger otro. Pero se acabó cansándose y quería pasar de volver a ponerle la tapa a coger otro, con delicadeza se lo dije dos veces, a la tercera con un poco más de rudeza, y a la cuarta levantando levemente la voz. Pero nada, tiró el rotulador y la tapa al suelo con un grito de furia. Cogió el rotulador y se puso a pintar en el papel una líneas que bien un pedagogo diría que serían signo de su enfado y frustración.
Pues así se lo conté a mi madre al mediodía...
-(Madre): ¡No puedes dejar que se cabree así!
-Yo: ¿Así cómo?
-M: Se puede enfadar pero sin cabrearse.
-Y: ¿Por qué? ¿No tiene derecho a manifestar su enfado?
-M ¡Por supuesto que no!
-Y: Pero ¿por qué? Acaso, ¿cuándo tú te enfadas no gritas, o das una golpe a alguna cosa,...?
-M: ¡Porque es un niño! -Dice como si fuera obvia la respuesta.
-Y: Y ¿no tiene derecho a enfadarse? ¿No es una persona como tú y cómo yo?
-M: Bueno... -Respondió dándome la razón como los locos.
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martes, 20 de enero de 2015
lunes, 27 de octubre de 2014
Mala madre, mala madre, mala madre
Hoy no voy a hablaros de mi madre, como se que a muchas os gusta (jejeje). La madrina de Peque ha decidido venir a verlo cada lunes de casi cuatro horas. Y hoy ha sido uno de esos lunes.
No ha parado de regañarme por querer dar cariño a mi hijo. No ha parado de darme lecciones sobre como educar a mi hijo, a pesar de no tenerlos ella. Y no ha parado de decirme que todo esos consejos me los decía desde la experiencia, pues si, de que te paguen cuidado niños, unas pocas horas al día, y no pasar las veinticuatro horas del día con Peque desde que nos "soltaron" (después de la semana que pasó en la UCI cuando nació).
Primero nos salieron en el parque (ella, su hermano, y su madre; el hermano es el padrino), después volvimos a casa y estuvo jugando con él en la alfombra mientras yo me encargaba de preparar algo de cenar y los demás hablaban entre ellos. Me senté en el sofá y Peque quiso alejarse de su madrina para venir conmigo pero ella lo retuvo "no, ahora estás conmigo" le dijo mientras lo apretaba, "vamos a ver el álbum de fotos" pero el niño ya estaba cabreado y lloroso, hizo un aspaviento, un rompió una página del álbum, le reñí, le riñó y se echó a llorar. Lloraba y lloraba mientras ella lo seguía reteniendo. Yo veía que sufría y ella no lo dejaba marchar. "No lo toques, es bueno que llore", pero ¿para quién? Porque ni para él ni para mí lo era. "Yo también sufro viéndolo llorar, no te creas que no sufro pero esto lo hago por experiencia y lo ponía el otro día en la supernany". Por fin lo soltó, y se vino a llorar a mi lado pero le habían puesto la tele, pasmó un momento y se le olvidó.
Después entre ella y su madre me dijeron que tenía que enseñarle, hacer un sitio de pensar o yo que sé. Y le digo "¿con qué lo ato a la silla? ¿con correas?" Que los niños son muy listos, que aprenden rápido. Que tenía que darle premios diarios con caritas sonrientes y a final de semana darle un premio. Y yo pensando, "pero ¿qué me dices? Si no se acuerda ni de lo que comió como para acordarse de que siete caritas significa un premio". Pero son de esta gente que te repiten las cosas, una y otra vez, y que siempre llevan razón. Que saben más que los demás y ¿yo?
Pues soy una mala madre, mala madre, mala madre. A ver si repitiéndolo tres veces se me va la ansiedad que me provocan con sus enseñanzas y que me hacen creer que soy una mala madre cuando lo único que pretendo es darle consuelo a mi hijo entre mis brazos, darle opción de elegir lo qué quiere, y tratar de no obligarlo a hacerle cosas que no quiere*. Y esto es lo que me espera cada lunes, y un nudo en el estómago se me forma.
Gracias por leerme.
*(claro que si coge un berrinche en medio de un paso de peatones porque lo llevo agarrado de la mano, no lo voy a soltar).
No ha parado de regañarme por querer dar cariño a mi hijo. No ha parado de darme lecciones sobre como educar a mi hijo, a pesar de no tenerlos ella. Y no ha parado de decirme que todo esos consejos me los decía desde la experiencia, pues si, de que te paguen cuidado niños, unas pocas horas al día, y no pasar las veinticuatro horas del día con Peque desde que nos "soltaron" (después de la semana que pasó en la UCI cuando nació).
Primero nos salieron en el parque (ella, su hermano, y su madre; el hermano es el padrino), después volvimos a casa y estuvo jugando con él en la alfombra mientras yo me encargaba de preparar algo de cenar y los demás hablaban entre ellos. Me senté en el sofá y Peque quiso alejarse de su madrina para venir conmigo pero ella lo retuvo "no, ahora estás conmigo" le dijo mientras lo apretaba, "vamos a ver el álbum de fotos" pero el niño ya estaba cabreado y lloroso, hizo un aspaviento, un rompió una página del álbum, le reñí, le riñó y se echó a llorar. Lloraba y lloraba mientras ella lo seguía reteniendo. Yo veía que sufría y ella no lo dejaba marchar. "No lo toques, es bueno que llore", pero ¿para quién? Porque ni para él ni para mí lo era. "Yo también sufro viéndolo llorar, no te creas que no sufro pero esto lo hago por experiencia y lo ponía el otro día en la supernany". Por fin lo soltó, y se vino a llorar a mi lado pero le habían puesto la tele, pasmó un momento y se le olvidó.
Después entre ella y su madre me dijeron que tenía que enseñarle, hacer un sitio de pensar o yo que sé. Y le digo "¿con qué lo ato a la silla? ¿con correas?" Que los niños son muy listos, que aprenden rápido. Que tenía que darle premios diarios con caritas sonrientes y a final de semana darle un premio. Y yo pensando, "pero ¿qué me dices? Si no se acuerda ni de lo que comió como para acordarse de que siete caritas significa un premio". Pero son de esta gente que te repiten las cosas, una y otra vez, y que siempre llevan razón. Que saben más que los demás y ¿yo?
Pues soy una mala madre, mala madre, mala madre. A ver si repitiéndolo tres veces se me va la ansiedad que me provocan con sus enseñanzas y que me hacen creer que soy una mala madre cuando lo único que pretendo es darle consuelo a mi hijo entre mis brazos, darle opción de elegir lo qué quiere, y tratar de no obligarlo a hacerle cosas que no quiere*. Y esto es lo que me espera cada lunes, y un nudo en el estómago se me forma.
Gracias por leerme.
*(claro que si coge un berrinche en medio de un paso de peatones porque lo llevo agarrado de la mano, no lo voy a soltar).
lunes, 15 de septiembre de 2014
¡Qué no le digas muy bien cuando ha hecho mal!
Esta vez voy a hablaros de mi padre y de su "muy bien".
No hay cosa que me repatee más que le diga muy bien cuando Peque ha hecho algo mal. ¡Si es que lo está felicitando por hacer cosas que no debe!
Estábamos el otro día, tan tranquilos en casa, cuando llegó mi padre para "jugar" con él (digo "jugar" porque al final fui yo quien se puso a jugar con Peque mientras mi padre miraba desde el sofá, y yo con un millón de cosas que hacer e iba a aprovechar que lo entretuviese para hacerlas). Peque merendaba, y dejó caer la comida al suelo para beber de su vaso.
-¡Muy bien! -Dijo mi padre radiante.
-¡Qué no le digas muy bien!-Mascullé exasperada entre dientes (porque estoy harta de decírselo).
....
-¡Muy bien! Jijiji.- Y no sólo repitió cuando lo volvió a tirar sino que se rió.
No hay cosa que me repatee más que le diga muy bien cuando Peque ha hecho algo mal. ¡Si es que lo está felicitando por hacer cosas que no debe!
Estábamos el otro día, tan tranquilos en casa, cuando llegó mi padre para "jugar" con él (digo "jugar" porque al final fui yo quien se puso a jugar con Peque mientras mi padre miraba desde el sofá, y yo con un millón de cosas que hacer e iba a aprovechar que lo entretuviese para hacerlas). Peque merendaba, y dejó caer la comida al suelo para beber de su vaso.
-¡Muy bien! -Dijo mi padre radiante.
-¡Qué no le digas muy bien!-Mascullé exasperada entre dientes (porque estoy harta de decírselo).
....
-¡Muy bien! Jijiji.- Y no sólo repitió cuando lo volvió a tirar sino que se rió.
¡¡¡¡¡AAAAAHHHHHHHH!!!!!!
¡¡¡¡¡Yo te maldigo!!!!! (metafóricamente hablando).
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