Esta tarde hemos ido a dar un paseo, mis padres, Peque y yo. Peque lleva unos días bastante raro (insoportable). A todo dice que no...
Vamos andando y se pone a llorar y a patalear.
-Yo: ¿Quieres ir en el carro?
Niega enérgicamente
-Y: ¿Quieres que te lleve en brazos?
Niega enérgicamente
-Y: ¿Quieres ir andando tú solo?
Niega enérgicamente
-Y: ¿Quieres andar cogido de mi mano?
Niega enérgicamente
-Y: Y ¿de la mano del abuelo?
Niega enérgicamente
-Y:¿De la abuela?
La mira, mira su mano y lentamente se dirige a su mano sin ir muy convencido.
Está en un plan que ni sabe ya lo que quiere.
Cuando Peque y yo vamos de tiendas observo que coge alguna cosa no rompible (unos calcetines, un jersey, zapatos, un juguete) y que con mucho cuidado la vuelva a poner en su sitio, y hasta el momento nada ha pasado, y esta tarde, no iba a ser menos.
Pero después iba mi madre....
-A mi ésta (por mí, hablando con mi padre como si yo fuera invisible, estando a un paso detrás de ellos con Peque) jamás andaba tocando nada. Yo le decía "¡eso no se toca!" y ni se le ocurría tocar.
Y pobre de mí con que tocara. *Zas*
Os contaré que vamos mi padre y yo hablando por la calle, a sabiendas de que ella está trabajando, y quizás vamos hablando de algún asunto sobre ella, como el caso que os conté hace un tiempo de que había dicho que había quedado con ella y no había sido así, y vamos tanto, mi padre como yo, mirando hacia los lados y hablando en susurros por si aparece de repente. ¡A sabiendas de que está trabajando!
Mostrando entradas con la etiqueta mi madre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mi madre. Mostrar todas las entradas
martes, 27 de enero de 2015
martes, 20 de enero de 2015
Enfadarse sin cabrearse
Esta mañana, Peque, ha estado jugando con rotuladores (no tóxicos y que al manchar se van con agua). Al principio, cogía un rotulador, le sacaba la tapa, pintaba y se lo volvía a poner antes de coger otro. Pero se acabó cansándose y quería pasar de volver a ponerle la tapa a coger otro, con delicadeza se lo dije dos veces, a la tercera con un poco más de rudeza, y a la cuarta levantando levemente la voz. Pero nada, tiró el rotulador y la tapa al suelo con un grito de furia. Cogió el rotulador y se puso a pintar en el papel una líneas que bien un pedagogo diría que serían signo de su enfado y frustración.
Pues así se lo conté a mi madre al mediodía...
-(Madre): ¡No puedes dejar que se cabree así!
-Yo: ¿Así cómo?
-M: Se puede enfadar pero sin cabrearse.
-Y: ¿Por qué? ¿No tiene derecho a manifestar su enfado?
-M ¡Por supuesto que no!
-Y: Pero ¿por qué? Acaso, ¿cuándo tú te enfadas no gritas, o das una golpe a alguna cosa,...?
-M: ¡Porque es un niño! -Dice como si fuera obvia la respuesta.
-Y: Y ¿no tiene derecho a enfadarse? ¿No es una persona como tú y cómo yo?
-M: Bueno... -Respondió dándome la razón como los locos.
Pues así se lo conté a mi madre al mediodía...
-(Madre): ¡No puedes dejar que se cabree así!
-Yo: ¿Así cómo?
-M: Se puede enfadar pero sin cabrearse.
-Y: ¿Por qué? ¿No tiene derecho a manifestar su enfado?
-M ¡Por supuesto que no!
-Y: Pero ¿por qué? Acaso, ¿cuándo tú te enfadas no gritas, o das una golpe a alguna cosa,...?
-M: ¡Porque es un niño! -Dice como si fuera obvia la respuesta.
-Y: Y ¿no tiene derecho a enfadarse? ¿No es una persona como tú y cómo yo?
-M: Bueno... -Respondió dándome la razón como los locos.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Cerazet
Hace un tiempo os hablé de anticonceptivos, después de haber ido a buscar información en el centro de matronas de mi ciudad. Y como no sabía por cuál decidirme, me quedé con lo que estaba, pues estoy muy contenta.
Es Cerazet, me lo recomendó mi matrona para tomar durante la lactancia porque era muy suave. Inconvenientes: si se olvida o se tiene diarreas o vómitos, como me paso unos días antes de la boda que tuve en verano. Estuve un mes entero con una pequeña regla, digo pequeña, porque era un leve pero molesto manchado y hay que utilizar protección de barrera y tener cuidado de que pueda haber un posible embarazo si ha practicado sexo los sietes días anteriores y también depende en que semana del Cerazet.
Pero en general, es muy cómoda. Y lo mejor, es que, en mi cuerpo (en otros cuerpos puede tener diferentes reacciones) tengo amenorrea (falta de sangre de la menstruacción). Es uno de los efectos secundarios, ausencia total de sangre (aunque, os debo confesar que los síntomas los tengo, pasando de acné ocasional, a malhumor, hinchazón y dolor de tetas, pero sin el dolor de la regla, claro está).
A lo que iba, mi madre lo sabía desde hacía tiempo. Y siempre me suelta.
-Madre: Y ¿no te vino esa regla tan grande? Recuerdo que a mi me vino cuando estaba comprando el vestido para bautizo.
-Yo: No, (por enésima vez) no me vino, ni va a venir que estoy tomando un anticonceptivo (le repito por enésima vez los efectos).
Hace dos días, me aparece por detrás, cuando estaba siguiendo a Peque por su casa.
-Madre: ¡Estoy muy preocupada! -Yo suspiro.- Eso no es normal. La sangre tiene que salir. Es sangre mala, siempre se ha dicho.
-Yo: Ya te he dicho que es sangre que el cuerpo elimina sin necesidad y por eso provoca anemias.
-M:...estoy muy preocupada -En su propio mundo
Pues hoy, nos encontramos con mi matrona.
-Madre: Le voy a hacer una pregunta a tu matrona.-Me dice con cara de preocupación fingida.
-Yo: Pues ala, pesada.
La matrona le dijo exactamente lo mismo que yo. Es un efecto del Cerazet, que no pasa en todas las mujeres, que es favorable para no tener anemias y blablabla.
Y por fin, se quedó contenta.
¡Ah, si! Si no os habéis dado cuenta he encontrado la "fórmula secreta" para no tener regla.
¡Gracias por leerme!
Es Cerazet, me lo recomendó mi matrona para tomar durante la lactancia porque era muy suave. Inconvenientes: si se olvida o se tiene diarreas o vómitos, como me paso unos días antes de la boda que tuve en verano. Estuve un mes entero con una pequeña regla, digo pequeña, porque era un leve pero molesto manchado y hay que utilizar protección de barrera y tener cuidado de que pueda haber un posible embarazo si ha practicado sexo los sietes días anteriores y también depende en que semana del Cerazet.
Pero en general, es muy cómoda. Y lo mejor, es que, en mi cuerpo (en otros cuerpos puede tener diferentes reacciones) tengo amenorrea (falta de sangre de la menstruacción). Es uno de los efectos secundarios, ausencia total de sangre (aunque, os debo confesar que los síntomas los tengo, pasando de acné ocasional, a malhumor, hinchazón y dolor de tetas, pero sin el dolor de la regla, claro está).
A lo que iba, mi madre lo sabía desde hacía tiempo. Y siempre me suelta.
-Madre: Y ¿no te vino esa regla tan grande? Recuerdo que a mi me vino cuando estaba comprando el vestido para bautizo.
-Yo: No, (por enésima vez) no me vino, ni va a venir que estoy tomando un anticonceptivo (le repito por enésima vez los efectos).
Hace dos días, me aparece por detrás, cuando estaba siguiendo a Peque por su casa.
-Madre: ¡Estoy muy preocupada! -Yo suspiro.- Eso no es normal. La sangre tiene que salir. Es sangre mala, siempre se ha dicho.
-Yo: Ya te he dicho que es sangre que el cuerpo elimina sin necesidad y por eso provoca anemias.
-M:...estoy muy preocupada -En su propio mundo
Pues hoy, nos encontramos con mi matrona.
-Madre: Le voy a hacer una pregunta a tu matrona.-Me dice con cara de preocupación fingida.
-Yo: Pues ala, pesada.
La matrona le dijo exactamente lo mismo que yo. Es un efecto del Cerazet, que no pasa en todas las mujeres, que es favorable para no tener anemias y blablabla.
Y por fin, se quedó contenta.
¡Ah, si! Si no os habéis dado cuenta he encontrado la "fórmula secreta" para no tener regla.
¡Gracias por leerme!
Etiquetas:
anemia,
anticonceptivo,
cerazet,
diarrea,
efecto,
menstruacción,
mi madre,
no tener menstruacción,
no tener regla,
olvido,
regla,
sangre,
sexo,
vomito
lunes, 1 de diciembre de 2014
Cuanto más viejo, más sabio
Ayer, estábamos en la cafetería tomando algo con mis tíos. Cuando uno de ellos dijo el nombre del blog:
-La bisabuela de mi hijo, siempre nos decía que lo dejáramos llorar, que le era bueno, que ensanchaba los pulmones.
Al día siguiente, lo comentaba con mis padres, criticando la dichosa afirmación de las narices
-Madre: ¡¿Tú que sabrás?! ¡Eso es cosa de viejos y ellos saben más que tú!
-Yo: Sí, claro. Porque cada vez que tú lloras se te ensanchan los pulmones.
-M: Eso es sólo con los niños.
-Yo: Sólo hay un momento en que los niños ensanchan los pulmones y es al nacer, y es lo más doloroso que les puede pasar una vez llegados al mundo. Porque sus pulmones son dos esponjas super secas y estrujadas que de repente se llenan de aire y empiezan a trabajar.
-M: Eso es sabiduría popular, es algo de siempre y por eso es verdad.
-Madre: ¡JA, JA, JA, JA! -Se puso a reír como la mala de película, sólo le faltaba poner el dorso de la mano frente a la boca, con el meñique alzado y la barbilla ligeramente levantada y darle sacudidas mientras se reía, en serio, no exagero, la risa era tal cual.
-Y: Pero, ¿de que te ríes?
-M: De ti.
-Y: Claro, soy tonta. -Digo resignada- ¡Cuánta ignorancia!
-M: JA, JA, JA,...
¿Por qué creéis que no me defiendo ante semejante mujer? Porque siempre tengo las de perder.
-La bisabuela de mi hijo, siempre nos decía que lo dejáramos llorar, que le era bueno, que ensanchaba los pulmones.
Al día siguiente, lo comentaba con mis padres, criticando la dichosa afirmación de las narices
-Madre: ¡¿Tú que sabrás?! ¡Eso es cosa de viejos y ellos saben más que tú!
-Yo: Sí, claro. Porque cada vez que tú lloras se te ensanchan los pulmones.
-M: Eso es sólo con los niños.
-Yo: Sólo hay un momento en que los niños ensanchan los pulmones y es al nacer, y es lo más doloroso que les puede pasar una vez llegados al mundo. Porque sus pulmones son dos esponjas super secas y estrujadas que de repente se llenan de aire y empiezan a trabajar.
-M: Eso es sabiduría popular, es algo de siempre y por eso es verdad.
-Madre: ¡JA, JA, JA, JA! -Se puso a reír como la mala de película, sólo le faltaba poner el dorso de la mano frente a la boca, con el meñique alzado y la barbilla ligeramente levantada y darle sacudidas mientras se reía, en serio, no exagero, la risa era tal cual.
-Y: Pero, ¿de que te ríes?
-M: De ti.
-Y: Claro, soy tonta. -Digo resignada- ¡Cuánta ignorancia!
-M: JA, JA, JA,...
¿Por qué creéis que no me defiendo ante semejante mujer? Porque siempre tengo las de perder.
viernes, 28 de noviembre de 2014
Imaginaciones
El martes fui al médico de cabecera, me llevé dos antibióticos (uno cutáneo y otro en polvos), un jarabe y una cita par radiografía. Papá no está en casa, volverá en cinco días. Así que, tengo a mis padres veinticuatro horas conmigo y, con Peque.
Me vinieron a recoger en coche después la consulta, ellos llevaban a Peque porque no quería llevarlo al centro de salud (demasiados estornudos, catarros y demás). Y les comenté que había ido a pedir cita para la radiografía del tobillo que, casualmente, coincidía con una cita importante que tenía mi madre, el jueves a la mañana. Por lo tanto, no podía quedarse con Peque y yo no estaba dispuesta a llevármelo para exponerlo a radiacción innecesario.
Al salir del coche, ya pensaba que no tendría a nadir a quién dejárselo, tampoco se lo puedo a dejar a nadie porque se pone a llorar y chillar con los desconocidos, por lo menos, los primeros veinte minutos, después los invita a jugar y demás.
-Yo: Tendré que llamar a una alguna amiga para que se quede con él.
-Madre: ¡Malo será! Estamos tu padre y yo, seguramente nos arreglemos.
-Y: Pero tú tienes la cita, y Pá dice que no puede
-M: ¡Si que puede! ¡Va él y ya está!
El miércoles no hablamos nada. Mi cita era a las 11:35 y la de mi madre a las 10:50, estando los edificios a menos de diez minutos de distancia, andando.
El jueves, Peque se levantó antes que yo, me trajo los calcetines y después las zapatillas para que me levantase. Desayunamos. 10:10. Nos íbamos a vestir cuando mi padre se asomó a la ventana del salón.
-Padre: ¿Todavía no estás preparada? -Sorprendida. No respondí.-¡Te está esperando tu madre! Ahora tendré que llevarla en coche.
Se fue. No entendía nada. Nos vestimos y se me dio por mirar el móvil que todavía lo tenía en silencio. Tenía una llamada perdida de mi padre, un mensaje en el buzón, y un par de líneas en el whatsapp. Diciéndome que se tenía, que iba a llegar tarde, que dónde estaba, porqué no estaba ya.
Total. Que nos vestimos y fuimos a casa de mis padres. 11:00
-Yo: ¿Nos vamos?
-Padre: ¿A dónde?
-Y: Pues a hacerme la radiografía
-Padre: ¡Yo no os entiendo! Una me dice que me quede en casa con el niño y la otra que vaya con ella.
-Y: Bueno, aún me da tiempo de bajar andando.
-P: ¡Bah! Me visto y bajamos.
Me dejó casi al lado y se fue con el niño a un parque mientras le decía que yo no había quedado en nada con ella, que sólo me había dicho que venía él conmigo, que cómo iba a bajar una hora y media antes si estaba a veinte minutos, que no habíamos hablado desde el martes de nada del tea, y etc, mi padre decía que al final siempre se comía los marrones de nosotras. Y bla, bla, bla.
Cuando nos volvimos a juntar los cuatro (abuelos, madre y bebé), no dijo nada de nada. Y yo tampoco dije nada porque tenía todas las de perder. Porque siempre soy la tonta, la mala, la inculta, la inexperta, y todo lo negativo que hay.
A la tarde hablé con mi padre y le dije:
-Yo: ¿Ves no dijo nada sobre lo de la mañana?
-Padre: Si hablé con ella y me dijo que no habías quedado con ella, pero que pensó.... ¡Boh! Si al final, a mi también me lo hace.
Me vinieron a recoger en coche después la consulta, ellos llevaban a Peque porque no quería llevarlo al centro de salud (demasiados estornudos, catarros y demás). Y les comenté que había ido a pedir cita para la radiografía del tobillo que, casualmente, coincidía con una cita importante que tenía mi madre, el jueves a la mañana. Por lo tanto, no podía quedarse con Peque y yo no estaba dispuesta a llevármelo para exponerlo a radiacción innecesario.
Al salir del coche, ya pensaba que no tendría a nadir a quién dejárselo, tampoco se lo puedo a dejar a nadie porque se pone a llorar y chillar con los desconocidos, por lo menos, los primeros veinte minutos, después los invita a jugar y demás.
-Yo: Tendré que llamar a una alguna amiga para que se quede con él.
-Madre: ¡Malo será! Estamos tu padre y yo, seguramente nos arreglemos.
-Y: Pero tú tienes la cita, y Pá dice que no puede
-M: ¡Si que puede! ¡Va él y ya está!
El miércoles no hablamos nada. Mi cita era a las 11:35 y la de mi madre a las 10:50, estando los edificios a menos de diez minutos de distancia, andando.
El jueves, Peque se levantó antes que yo, me trajo los calcetines y después las zapatillas para que me levantase. Desayunamos. 10:10. Nos íbamos a vestir cuando mi padre se asomó a la ventana del salón.
-Padre: ¿Todavía no estás preparada? -Sorprendida. No respondí.-¡Te está esperando tu madre! Ahora tendré que llevarla en coche.
Se fue. No entendía nada. Nos vestimos y se me dio por mirar el móvil que todavía lo tenía en silencio. Tenía una llamada perdida de mi padre, un mensaje en el buzón, y un par de líneas en el whatsapp. Diciéndome que se tenía, que iba a llegar tarde, que dónde estaba, porqué no estaba ya.
Total. Que nos vestimos y fuimos a casa de mis padres. 11:00
-Yo: ¿Nos vamos?
-Padre: ¿A dónde?
-Y: Pues a hacerme la radiografía
-Padre: ¡Yo no os entiendo! Una me dice que me quede en casa con el niño y la otra que vaya con ella.
-Y: Bueno, aún me da tiempo de bajar andando.
-P: ¡Bah! Me visto y bajamos.
Me dejó casi al lado y se fue con el niño a un parque mientras le decía que yo no había quedado en nada con ella, que sólo me había dicho que venía él conmigo, que cómo iba a bajar una hora y media antes si estaba a veinte minutos, que no habíamos hablado desde el martes de nada del tea, y etc, mi padre decía que al final siempre se comía los marrones de nosotras. Y bla, bla, bla.
Cuando nos volvimos a juntar los cuatro (abuelos, madre y bebé), no dijo nada de nada. Y yo tampoco dije nada porque tenía todas las de perder. Porque siempre soy la tonta, la mala, la inculta, la inexperta, y todo lo negativo que hay.
A la tarde hablé con mi padre y le dije:
-Yo: ¿Ves no dijo nada sobre lo de la mañana?
-Padre: Si hablé con ella y me dijo que no habías quedado con ella, pero que pensó.... ¡Boh! Si al final, a mi también me lo hace.
- Total, que ella misma se dijo que iba a quedar con ella para bajar a las 10 y estaba toda loca para que apareciera, cuando yo no sabía nada.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Vasos rotos
Como muchas veces comemos en casa de mis padres cuando Papá no está. Siempre trato de ayudar, antes y después de comer, ya que mi madre prefiere cocinar, y a veces les llevamos alguna bebida, una sidrita que ambos les gusta mucho pero el otro día me fijé que no tenían vasos.
-Yo: Má, ¿dónde están los vasos? (Pregunté harte de mirar en la alacena y en el lavavajillas)
-M: Se me han ido rompiendo
Toqué madera. Llevaba mogollón de tiempo sin romper un vaso, el último fue hace un año medio que estalló una taza en el microondas. Así que como tenía un par de vasos sin estrenar de un regalo de una tienda, se los llevé al día siguiente.
Timbré.
-Yo: Toma un par de vasos
Los coge pensativa y me dice.
-M: Pero...¿están bien?
-Y: No, si quieres te los doy rotos.
Se rió tontamente y se fue
-Yo: Má, ¿dónde están los vasos? (Pregunté harte de mirar en la alacena y en el lavavajillas)
-M: Se me han ido rompiendo
Toqué madera. Llevaba mogollón de tiempo sin romper un vaso, el último fue hace un año medio que estalló una taza en el microondas. Así que como tenía un par de vasos sin estrenar de un regalo de una tienda, se los llevé al día siguiente.
Timbré.
-Yo: Toma un par de vasos
Los coge pensativa y me dice.
-M: Pero...¿están bien?
-Y: No, si quieres te los doy rotos.
Se rió tontamente y se fue
¡Qué paciencia hay que tener!
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Revisión de los 12 meses
El día 29 de agosto, Peque, ha hecho un añito. Pero el pediatra estuvo de vacaciones y hasta hoy no hemos podido ir a hacer la revisión.
-Primero, enfermera, todo fue bien hasta que le midió el perímetro craneal. Se puso con un llanto que no paró hasta que salimos del centro de salud.
Altura: 81 cm
Peso: 12,760 kg
Perímetro: 48, 5 cm
-Segundo, pediatra, le miró la zona abdominal, pectoral, oídos, boca, genital, piernas y ocular. Lo escultó. El pobre no dejó de llorar y suspirar durante toda la consulta.
-Tercero, enfermera, de nuevo. Le puso tres vacunas, llantos y llantos y esta vez por dolor físico.
Salimos de allí y aún tuvimos que alejarnos bastante del edificio para conseguir que se calmase.
Como a Papá le tocaba trabajar y necesitaba refuerzos para sujetarlo, vino mi madre conmigo. (¡Sí, mi madre!)
-¡No hay nadie! (Estaban tomando el café) ¡Qué mala hora escogiste! (No la escogí, me la dieron).
-Esto antes iba más rápido (Es el mismo pediatra que yo tenía)
-El pediatra tenía que cortarse los pelos que asusta a los niños (Tiene un poco de barba y melena hasta los hombros)
Sale otra pediatra de su consulta.-¿Le pones las vacunas y nos vamos? (Las vacunas las pone las enfermera y la pediatra no era la nuestra y lo sabía)
-La enfermera es una seca, ¡necesita una jubilación! (Algo antipática si que es)
-¡Mira, Peque, una nena, vamos a ligarla!
-¡Mira, ahora hay dos! ¿Cuál escoges?
-Yo lo agarro por aquí y tú por abajo (para ponerle las vacunas. Le dije que nos pondríamos como nos mandara la enfermera (no como ella ordenase))
Lloraba el pobre sin parar después de las vacunas y lo llevaba yo en brazos, y ella:-¡Ven que te cojo yo! -Pero se aferraba más a mí.
Y de estas varias, los cincuenta minutos que nos pasamos ahí.
Evolución en 12 meses:
Señala cosas y personas y dice "eh, eh" para que le hagan caso.
Palabras: Agua, Mamá, Papà. Los nombres de 4 perros. Hace la r, la l, y dice nena y nene al tuntún.
Caminar: De un dedo pero se sostiene solo de pie
"Trucos": Hace los cinco lobitos, da palmas, acuna a su peluche de dormir, dice hola y adiós con la mano, lanza la pelota, se sube a las muebles
Dicen que la humanidad siempre ha querido volar, eso es porque lo decía un hombre, porque una mujer cuando se convierte en madre, vuela e incluso se teletransporta cuando su bebé está a punto de hacer una travesura o hacerse daño.
-Primero, enfermera, todo fue bien hasta que le midió el perímetro craneal. Se puso con un llanto que no paró hasta que salimos del centro de salud.
Altura: 81 cm
Peso: 12,760 kg
Perímetro: 48, 5 cm
-Segundo, pediatra, le miró la zona abdominal, pectoral, oídos, boca, genital, piernas y ocular. Lo escultó. El pobre no dejó de llorar y suspirar durante toda la consulta.
-Tercero, enfermera, de nuevo. Le puso tres vacunas, llantos y llantos y esta vez por dolor físico.
Salimos de allí y aún tuvimos que alejarnos bastante del edificio para conseguir que se calmase.
Como a Papá le tocaba trabajar y necesitaba refuerzos para sujetarlo, vino mi madre conmigo. (¡Sí, mi madre!)
-¡No hay nadie! (Estaban tomando el café) ¡Qué mala hora escogiste! (No la escogí, me la dieron).
-Esto antes iba más rápido (Es el mismo pediatra que yo tenía)
-El pediatra tenía que cortarse los pelos que asusta a los niños (Tiene un poco de barba y melena hasta los hombros)
Sale otra pediatra de su consulta.-¿Le pones las vacunas y nos vamos? (Las vacunas las pone las enfermera y la pediatra no era la nuestra y lo sabía)
-La enfermera es una seca, ¡necesita una jubilación! (Algo antipática si que es)
-¡Mira, Peque, una nena, vamos a ligarla!
-¡Mira, ahora hay dos! ¿Cuál escoges?
-Yo lo agarro por aquí y tú por abajo (para ponerle las vacunas. Le dije que nos pondríamos como nos mandara la enfermera (no como ella ordenase))
Lloraba el pobre sin parar después de las vacunas y lo llevaba yo en brazos, y ella:-¡Ven que te cojo yo! -Pero se aferraba más a mí.
Y de estas varias, los cincuenta minutos que nos pasamos ahí.
Evolución en 12 meses:
Señala cosas y personas y dice "eh, eh" para que le hagan caso.
Palabras: Agua, Mamá, Papà. Los nombres de 4 perros. Hace la r, la l, y dice nena y nene al tuntún.
Caminar: De un dedo pero se sostiene solo de pie
"Trucos": Hace los cinco lobitos, da palmas, acuna a su peluche de dormir, dice hola y adiós con la mano, lanza la pelota, se sube a las muebles
Dicen que la humanidad siempre ha querido volar, eso es porque lo decía un hombre, porque una mujer cuando se convierte en madre, vuela e incluso se teletransporta cuando su bebé está a punto de hacer una travesura o hacerse daño.
¡Gracias por leerme!
miércoles, 10 de septiembre de 2014
¡Aquí no quieren tu caca!
Soy usuaria de pañales de tela diarimente. No sólo por lo que se ahorra que vienen siendo unos 180€ al año (gasto una caja de 100 pañales desechables cada dos meses y pico), sino porque son ecólogicos, no se crean residuos, son reutilizables (no sólo día a día sino entre hermanos), y porque los materiales que usan no dañan el culito de mi bebé.
Por supuesto que tiene inconvenientes: La caquita no se puede tirar a la basura con el pañal (hay que lavarlo, no apto para escrupulosos. Aunque la verdad, al ser madre y tener que limpiar la caquita de bebé que le llega hasta la nuca y acabar con caca hasta los codos en el proceso, ya dejo de ser tan escrupulosa) o también huele bastante orín (eso me hace pensar en la variedad de químicos que deben llevar los desechables como para camuflar el fuerte olor), y no duran tanto tiempo como los otros (y ahora, cada vez más que Peque se vuelve más grande y su pis no es un mini charquito. Pero esto también tiene una parte buena: cada dos horas diurnas le voy cambiando de pañal).
Hace un par de días, fuimos a ver a la bisa. Lo llevé en la mochila-portabebés porque estaba lloviendo y como le llevaba un juguete grande y le acaba de cambiar el pañal, no pensé ni remotamente en llevarle el neceser con pañales. Pero me equivoqué. Al cabo del rato, olía bastante mal. Y ya se me pusieron a criticar (la familia, entre ellos mi madre y un tío). Que ellos nunca tuvieron que utilizar pañales de tela, que olía muy mal, que tenía que utilizar pañales desechables que no provocaban dermatitis (que eso eran cosa mía). Y así estuvieron los diez minutos desde que empezó el tufillo, hasta que no aguanté más.
-¡Vámonos, Peque! ¡Qué aquí no quieren tu caca!-Le dije al niño mientras lo montaba en la mochila bastante enfadada Nos fuimos a casa. Lo cambié. Vi que no llovía, cogí el carro y nos fuimos a dar una vuelta.
Reconozco que fui bastante infantil pero es que no paraban de enviarme pullas constante. Que si no le había cambiado el pantalón del mediodía, me dijo mi madre, que estaba empapadísimo. Entonces, ¿qué había hecho? ¿Dejar que el niño durmiese la siesta con el body y los pantalones empapados de pis? ¡Agh! Me tenían harta de tener que andar rebatiendo sus pullas. ¡No le estaba haciendo daño a mi hijo! ¡Al contrario! Pero todo lo que hace una primeriza, incluso después del temido primer año parece ser que sigue siendo ¿tonto? ¿innecesario? No sé, ni siquiera tengo un adjetivo en concreto. *GRACIAS por leerme
Por supuesto que tiene inconvenientes: La caquita no se puede tirar a la basura con el pañal (hay que lavarlo, no apto para escrupulosos. Aunque la verdad, al ser madre y tener que limpiar la caquita de bebé que le llega hasta la nuca y acabar con caca hasta los codos en el proceso, ya dejo de ser tan escrupulosa) o también huele bastante orín (eso me hace pensar en la variedad de químicos que deben llevar los desechables como para camuflar el fuerte olor), y no duran tanto tiempo como los otros (y ahora, cada vez más que Peque se vuelve más grande y su pis no es un mini charquito. Pero esto también tiene una parte buena: cada dos horas diurnas le voy cambiando de pañal).
*****************
Hace un par de días, fuimos a ver a la bisa. Lo llevé en la mochila-portabebés porque estaba lloviendo y como le llevaba un juguete grande y le acaba de cambiar el pañal, no pensé ni remotamente en llevarle el neceser con pañales. Pero me equivoqué. Al cabo del rato, olía bastante mal. Y ya se me pusieron a criticar (la familia, entre ellos mi madre y un tío). Que ellos nunca tuvieron que utilizar pañales de tela, que olía muy mal, que tenía que utilizar pañales desechables que no provocaban dermatitis (que eso eran cosa mía). Y así estuvieron los diez minutos desde que empezó el tufillo, hasta que no aguanté más.
-¡Vámonos, Peque! ¡Qué aquí no quieren tu caca!-Le dije al niño mientras lo montaba en la mochila bastante enfadada Nos fuimos a casa. Lo cambié. Vi que no llovía, cogí el carro y nos fuimos a dar una vuelta.
Reconozco que fui bastante infantil pero es que no paraban de enviarme pullas constante. Que si no le había cambiado el pantalón del mediodía, me dijo mi madre, que estaba empapadísimo. Entonces, ¿qué había hecho? ¿Dejar que el niño durmiese la siesta con el body y los pantalones empapados de pis? ¡Agh! Me tenían harta de tener que andar rebatiendo sus pullas. ¡No le estaba haciendo daño a mi hijo! ¡Al contrario! Pero todo lo que hace una primeriza, incluso después del temido primer año parece ser que sigue siendo ¿tonto? ¿innecesario? No sé, ni siquiera tengo un adjetivo en concreto. *GRACIAS por leerme
lunes, 8 de septiembre de 2014
¡Me está haciendo la burla!
Peque, en ocasiones, al comer suele dejar caer las cosas al suelo, sea un cubierto o su vaso de aprendizaje. Así que cuando bebió mi madre empezó a señalarle con el dedo índice la mesa mientras daba unos violentos golpecitos con este en la madera. Peque dejó el vaso sobre la mesa y después se puso hacer el mismo gesto.
Mi madre me miró enrabietada y chilló:
-¡Me está haciendo la burla!
Suspiré hastiada antes de contestarle:
-No tiene malicia para burlarse de ti, sólo te está imitando.
No estaba del todo convencida pero no dijo más.
Mi madre me miró enrabietada y chilló:
-¡Me está haciendo la burla!
Suspiré hastiada antes de contestarle:
-No tiene malicia para burlarse de ti, sólo te está imitando.
No estaba del todo convencida pero no dijo más.
viernes, 22 de agosto de 2014
¿Dónde celebramos el cumple?
El día 29, Peque hace un añito, pero Papá no está, ni al día siguiente, este mes le ha tocado trabajar mucho, así que, vamos a hacer un pequeño cumpleaños el día 31 con familia, amigos y una bebé amiga de postparto.
Discutía (pacíficamente) con mi madre, de donde hacerla pues seríamos unas 20 personas. Yo decía en su casa que tienen sitio y al fin y al cabo es su familia la que viene, ya que mi padre es hijo único y Papá tiene la familia al otro extremo de España. Me dijo que no, que era mejor en el patio cubierto que había que limpiarlo y ya. A lo que me opuse pues es donde hacen sus necesidad los perros, tanto mayores como menores, donde hay un bidón con excrementos caninas, donde tiendo mi ropa, y se pasean los ratones como reyes del lugar.
Al día siguiente, nos fuimos a caminar juntas y salta.
-Madre: Bueno, es mejor hacerlo en tu casa.
-Yo: Pero ¿no querías limpiar el patio y hacerlo allí?
-M: Se puede apartar el sofá y te cogen bien todos. De todas formas está un poco más limpio que el patio.
(-Yo: ¡Carallo que sí! ¿Cómo vas a comparar una casa que se friega cada tres días a un lugar donde mean y cagan los perros? Sólo un poco más limpio....)
En esta ocasión, preferí callar. Asentí y listo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)