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lunes, 28 de julio de 2014

#Foto Finde De boda

Durmiendo en la Iglesia


A las 12.30 era la misa, faltaba un cuarenta por ciento de los invitados, una señora me dijo que iban directamente al restaurante (¡qué falta de educación!). Peque se portó de maravilla, se quedó dormido la primera mitad de la ceremonia y la otra mitad estuvo comiendo de"curruncho" de pan. Hubo un obispo que se puso a hablarnos de griego y al final de su discurso de veinte minnutos suelta "como los protagonistas son los novios y no yo, prosigamos con la ceremonia". (¡Pues menos mal!) El otro cura se ponía cantar canciones que sólo él sabía y decía "Ahora todos" y seguía cantando solo, mientras los invitados nos reíamos entre dientes. (Si cantas canciones que sólo tú sabes, ¿quién te va a seguir, ¡alma mía!)
Salimos a las 14 de allí para ir al restaurante. Estuvimos con los aperitivos hasta las 16.30. Después nos fuimos al salón, (hacía un frío terrible, que para los hombres que iban de camisa larga y demás, estarían bien, pero algunas como yo que íbamos con vestidos de cóctel, cortos por arriba y cortos por abajo, nos cogía el frío). Unos quince niños iban de mesa en mesa, diciendo "que se besen, que se besen" a los invitados que iban en pareja. (No, nos tocó. Y el beso de tornillo que iba a darle a Papá iba a ser grandioso, que por cierto, había trabajado la noche anterior y sólo había podido dormir tres horas, y al día siguiente le volvía tocar a trabajar). Hasta las 20.30 estuvimos plato tras plato: cigalas, langostinos, vieiras, lenguado, cabrito, y por último, la tarta.
 Papá estaba que se caía de sueño, todo aquello era muy aburrido, y llevábamos horas sentados comiendo, con grandes intervalos de no hacer nada, tanto era el aburrimiento que en nuestra mesa había silencios muy incómodos.  Le dije que esperaríamos hasta las 21 a ver si habrían el baile, pero llegó la hora y seguían sentados en la mesa hablando con los invitados. Tuvimos que irnos.
Hablé con una amiga que quedó en la boda y que a las 23.30 el DJ los echó del restaurante.

Conclusión: la boda se nos hizo interminable, por lo menos a todos a los de la mesa. Peque hizo la dieta del pan y dormía a ratos hasta que alguien gritaba "¡Vivan los novios!" pero se portó de maravilla, mi bendito niño. Los tres días anteriores a la boda, estuve con gastroentiritis pero no me privé de nada el día de la boda.

Eso sí, la novia iba guapa, guapísima como ninguna. ¡Una princesa en su día!