Mostrando entradas con la etiqueta piano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta piano. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de junio de 2014

Te echo de menos hasta al caminar

En estos nueve meses de vida de Peque. He debido de estar sola una seis veces, siempre de mañana, no más de cinco horas, y siempre para ir de médicos. Hoy me tocó ir a vacunarme de la rubeola y como no sabía como me iba a afectar, preferí dejar a Peque con su afaenado Papá, ya que quedaba durmiendo, el niño, no el papá.

Iba caminando y me sentía ligera, lo achaqué a la libertad. Al cabo del rato me di cuenta de que hacia el mismo camino que cuando iba con el carrito. Y entonces me sentí pesada... me faltaba mi bebé, para ir hablando con él, cantándole, observando como duerme o fijándome cada dos por tres de que no tire nada el suelo y lo perdamos.

Con dos vecinas me crucé y ambas me preguntaron por el niño porque siempre está conmigo. A donde yo voy, él va. Una de ellas preocupada se pensó que iba a verlo al hospital. (Toco madera).

Ya no me sentía ligera, me sentía rota a cada paso que daba alejándome de mi casa, en dónde mi angelito dormiría plácidamente.

Me ahorré más de diez minutos al coger atajados para peatones, en ir a mi ritmo, sin tener que empujar de un carro de unos quince quilos.

Llegué a la consulta, no paré de hablar de Peque con el enfermero, vacuna y vuelta a casa. Ni cuenta me di de subir la cuesta. Entré en casa y ahí estaba el endiablado jugando como un poseso con su piano.



Amplias sonrisas intercambiamos para acabar estrechándolo entre mis brazos.