Últimamente Peque está teniendo miedo a entrar a los sitios. Un ejemplo, vamos por la calle y decido entrar a mirar la ropa de una tienda pero tengo que salir corriendo pues se pone a llorar como si fuera al pediatra. La verdad es que empieza avisando a medida que se da un paso tras otro, pone "cara pirata": cierra un ojo, tiene el otro muy abierto, mirándome, enseña dientes y se pone a llorar. No puedo entrar en una cafetería donde he quedado con mis amigas de instituto para distraerme después de la larga y dura semana. No puedo pasar por un atajo porque hay un pequeño un túnel. No puedo entrar en los sitios ni para comprar comida, y cuando es necesario, se pasa todo el rato llorando y después para calmarlo telita. Y eso que trato de explicarle las cosas, de distraerlo antes de entrar pero nada. Este "síndrome" no sé que es ni como se llama. ¿Será claustofobia en un bebé de trece meses?
Pero si se como se llama el otro que tiene:
"La crisis de los extraños". Hace un par de semanas, un mes después de empezar con el síndrome anterior, se pone con unos berrinches terribles cuando se le acerca alguien, exceptuando mis padres y nosotros. Por ejemplo, mis tíos, que está harto de verlos, que los ve prácticamente todos los días desde que nació, pues si los ve pasar por el pasillo, estando nosotros en otra habitación ya se pone a chillar, si se le acercan llora con "tremendura", si le hablan ni os cuento y menos si lo tocan. Incluso si sólo pasan por allí porque están de camino para ir otro sitio. Pero sobre todo en los hombres pero en la mujeres también.
Busqué en San Google: mi bebé tiene miedo a que alguien se le acerque y me salió "la crisis de los extraños". Trata de una etapa de independencia y de entender que es un individuo separado de su madre (que no es un apéndice, vaya). Hay que tener paciencia y esperar a que se le pase.
Y el miedo que me da buscar en S.Google si hay más etapas de esta clase. ¿A alguien más le ha pasado? ¿Una ayudita?
sábado, 4 de octubre de 2014
martes, 30 de septiembre de 2014
Amables desconocidos III
He aquí una lista de cosas que han hecho desconocidos por mí y por mi bebé:
-Ayudarme a bajar el carro del autobús (aunque no hacía falta, ya llegué a la conclusión de que es mejor dejarlos y darles las gracias)
-Cederme la única sombra en la parada del bus para que Peque se pudiera cobijar.
-Cogerme la fruta de una caja del suelo cuando estaba porteando.
-Sujetarme el carro en el bus mientras iba a pagar porque no se cogía por delante y tuve que entrar por la puerta trasera (¡Uy! Pero que lascivo ha sonado esta).
-Un chico me pitó en su furgoneta para que me volviese porque Peque había dejado caer el gorro y me quedaba atrás.
-Un chico me pitó en su furgoneta para que me volviese porque Peque había dejado caer el gorro y me quedaba atrás.
viernes, 26 de septiembre de 2014
Truco: Dermatitis de pañal
Cuando a vuestros bebés le salen ronchitas, rojeces y que se acaban convirtiendo en llagas os echáis las manos a la cabeza y probáis con un montón de cremas de pañales, al agua, al aceite,....
Pero os diré algo que funciona perfectamente y que notaréis mejoría en el siguiente cambio de pañal:
"Maizena" Espolvorear las rojeces de las ingles, perineo y demás con maizena y veréis como funciona. Comprobado y verificado en mi propio bebé.
¿Alguien la conocía? ¿La ha utilizado?
Si no la conocías ¿probaréis el truquillo?
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miércoles, 24 de septiembre de 2014
Vasos rotos
Como muchas veces comemos en casa de mis padres cuando Papá no está. Siempre trato de ayudar, antes y después de comer, ya que mi madre prefiere cocinar, y a veces les llevamos alguna bebida, una sidrita que ambos les gusta mucho pero el otro día me fijé que no tenían vasos.
-Yo: Má, ¿dónde están los vasos? (Pregunté harte de mirar en la alacena y en el lavavajillas)
-M: Se me han ido rompiendo
Toqué madera. Llevaba mogollón de tiempo sin romper un vaso, el último fue hace un año medio que estalló una taza en el microondas. Así que como tenía un par de vasos sin estrenar de un regalo de una tienda, se los llevé al día siguiente.
Timbré.
-Yo: Toma un par de vasos
Los coge pensativa y me dice.
-M: Pero...¿están bien?
-Y: No, si quieres te los doy rotos.
Se rió tontamente y se fue
-Yo: Má, ¿dónde están los vasos? (Pregunté harte de mirar en la alacena y en el lavavajillas)
-M: Se me han ido rompiendo
Toqué madera. Llevaba mogollón de tiempo sin romper un vaso, el último fue hace un año medio que estalló una taza en el microondas. Así que como tenía un par de vasos sin estrenar de un regalo de una tienda, se los llevé al día siguiente.
Timbré.
-Yo: Toma un par de vasos
Los coge pensativa y me dice.
-M: Pero...¿están bien?
-Y: No, si quieres te los doy rotos.
Se rió tontamente y se fue
¡Qué paciencia hay que tener!
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Revisión de los 12 meses
El día 29 de agosto, Peque, ha hecho un añito. Pero el pediatra estuvo de vacaciones y hasta hoy no hemos podido ir a hacer la revisión.
-Primero, enfermera, todo fue bien hasta que le midió el perímetro craneal. Se puso con un llanto que no paró hasta que salimos del centro de salud.
Altura: 81 cm
Peso: 12,760 kg
Perímetro: 48, 5 cm
-Segundo, pediatra, le miró la zona abdominal, pectoral, oídos, boca, genital, piernas y ocular. Lo escultó. El pobre no dejó de llorar y suspirar durante toda la consulta.
-Tercero, enfermera, de nuevo. Le puso tres vacunas, llantos y llantos y esta vez por dolor físico.
Salimos de allí y aún tuvimos que alejarnos bastante del edificio para conseguir que se calmase.
Como a Papá le tocaba trabajar y necesitaba refuerzos para sujetarlo, vino mi madre conmigo. (¡Sí, mi madre!)
-¡No hay nadie! (Estaban tomando el café) ¡Qué mala hora escogiste! (No la escogí, me la dieron).
-Esto antes iba más rápido (Es el mismo pediatra que yo tenía)
-El pediatra tenía que cortarse los pelos que asusta a los niños (Tiene un poco de barba y melena hasta los hombros)
Sale otra pediatra de su consulta.-¿Le pones las vacunas y nos vamos? (Las vacunas las pone las enfermera y la pediatra no era la nuestra y lo sabía)
-La enfermera es una seca, ¡necesita una jubilación! (Algo antipática si que es)
-¡Mira, Peque, una nena, vamos a ligarla!
-¡Mira, ahora hay dos! ¿Cuál escoges?
-Yo lo agarro por aquí y tú por abajo (para ponerle las vacunas. Le dije que nos pondríamos como nos mandara la enfermera (no como ella ordenase))
Lloraba el pobre sin parar después de las vacunas y lo llevaba yo en brazos, y ella:-¡Ven que te cojo yo! -Pero se aferraba más a mí.
Y de estas varias, los cincuenta minutos que nos pasamos ahí.
Evolución en 12 meses:
Señala cosas y personas y dice "eh, eh" para que le hagan caso.
Palabras: Agua, Mamá, Papà. Los nombres de 4 perros. Hace la r, la l, y dice nena y nene al tuntún.
Caminar: De un dedo pero se sostiene solo de pie
"Trucos": Hace los cinco lobitos, da palmas, acuna a su peluche de dormir, dice hola y adiós con la mano, lanza la pelota, se sube a las muebles
Dicen que la humanidad siempre ha querido volar, eso es porque lo decía un hombre, porque una mujer cuando se convierte en madre, vuela e incluso se teletransporta cuando su bebé está a punto de hacer una travesura o hacerse daño.
-Primero, enfermera, todo fue bien hasta que le midió el perímetro craneal. Se puso con un llanto que no paró hasta que salimos del centro de salud.
Altura: 81 cm
Peso: 12,760 kg
Perímetro: 48, 5 cm
-Segundo, pediatra, le miró la zona abdominal, pectoral, oídos, boca, genital, piernas y ocular. Lo escultó. El pobre no dejó de llorar y suspirar durante toda la consulta.
-Tercero, enfermera, de nuevo. Le puso tres vacunas, llantos y llantos y esta vez por dolor físico.
Salimos de allí y aún tuvimos que alejarnos bastante del edificio para conseguir que se calmase.
Como a Papá le tocaba trabajar y necesitaba refuerzos para sujetarlo, vino mi madre conmigo. (¡Sí, mi madre!)
-¡No hay nadie! (Estaban tomando el café) ¡Qué mala hora escogiste! (No la escogí, me la dieron).
-Esto antes iba más rápido (Es el mismo pediatra que yo tenía)
-El pediatra tenía que cortarse los pelos que asusta a los niños (Tiene un poco de barba y melena hasta los hombros)
Sale otra pediatra de su consulta.-¿Le pones las vacunas y nos vamos? (Las vacunas las pone las enfermera y la pediatra no era la nuestra y lo sabía)
-La enfermera es una seca, ¡necesita una jubilación! (Algo antipática si que es)
-¡Mira, Peque, una nena, vamos a ligarla!
-¡Mira, ahora hay dos! ¿Cuál escoges?
-Yo lo agarro por aquí y tú por abajo (para ponerle las vacunas. Le dije que nos pondríamos como nos mandara la enfermera (no como ella ordenase))
Lloraba el pobre sin parar después de las vacunas y lo llevaba yo en brazos, y ella:-¡Ven que te cojo yo! -Pero se aferraba más a mí.
Y de estas varias, los cincuenta minutos que nos pasamos ahí.
Evolución en 12 meses:
Señala cosas y personas y dice "eh, eh" para que le hagan caso.
Palabras: Agua, Mamá, Papà. Los nombres de 4 perros. Hace la r, la l, y dice nena y nene al tuntún.
Caminar: De un dedo pero se sostiene solo de pie
"Trucos": Hace los cinco lobitos, da palmas, acuna a su peluche de dormir, dice hola y adiós con la mano, lanza la pelota, se sube a las muebles
Dicen que la humanidad siempre ha querido volar, eso es porque lo decía un hombre, porque una mujer cuando se convierte en madre, vuela e incluso se teletransporta cuando su bebé está a punto de hacer una travesura o hacerse daño.
¡Gracias por leerme!
lunes, 15 de septiembre de 2014
¡Qué no le digas muy bien cuando ha hecho mal!
Esta vez voy a hablaros de mi padre y de su "muy bien".
No hay cosa que me repatee más que le diga muy bien cuando Peque ha hecho algo mal. ¡Si es que lo está felicitando por hacer cosas que no debe!
Estábamos el otro día, tan tranquilos en casa, cuando llegó mi padre para "jugar" con él (digo "jugar" porque al final fui yo quien se puso a jugar con Peque mientras mi padre miraba desde el sofá, y yo con un millón de cosas que hacer e iba a aprovechar que lo entretuviese para hacerlas). Peque merendaba, y dejó caer la comida al suelo para beber de su vaso.
-¡Muy bien! -Dijo mi padre radiante.
-¡Qué no le digas muy bien!-Mascullé exasperada entre dientes (porque estoy harta de decírselo).
....
-¡Muy bien! Jijiji.- Y no sólo repitió cuando lo volvió a tirar sino que se rió.
No hay cosa que me repatee más que le diga muy bien cuando Peque ha hecho algo mal. ¡Si es que lo está felicitando por hacer cosas que no debe!
Estábamos el otro día, tan tranquilos en casa, cuando llegó mi padre para "jugar" con él (digo "jugar" porque al final fui yo quien se puso a jugar con Peque mientras mi padre miraba desde el sofá, y yo con un millón de cosas que hacer e iba a aprovechar que lo entretuviese para hacerlas). Peque merendaba, y dejó caer la comida al suelo para beber de su vaso.
-¡Muy bien! -Dijo mi padre radiante.
-¡Qué no le digas muy bien!-Mascullé exasperada entre dientes (porque estoy harta de decírselo).
....
-¡Muy bien! Jijiji.- Y no sólo repitió cuando lo volvió a tirar sino que se rió.
¡¡¡¡¡AAAAAHHHHHHHH!!!!!!
¡¡¡¡¡Yo te maldigo!!!!! (metafóricamente hablando).
miércoles, 10 de septiembre de 2014
¡Aquí no quieren tu caca!
Soy usuaria de pañales de tela diarimente. No sólo por lo que se ahorra que vienen siendo unos 180€ al año (gasto una caja de 100 pañales desechables cada dos meses y pico), sino porque son ecólogicos, no se crean residuos, son reutilizables (no sólo día a día sino entre hermanos), y porque los materiales que usan no dañan el culito de mi bebé.
Por supuesto que tiene inconvenientes: La caquita no se puede tirar a la basura con el pañal (hay que lavarlo, no apto para escrupulosos. Aunque la verdad, al ser madre y tener que limpiar la caquita de bebé que le llega hasta la nuca y acabar con caca hasta los codos en el proceso, ya dejo de ser tan escrupulosa) o también huele bastante orín (eso me hace pensar en la variedad de químicos que deben llevar los desechables como para camuflar el fuerte olor), y no duran tanto tiempo como los otros (y ahora, cada vez más que Peque se vuelve más grande y su pis no es un mini charquito. Pero esto también tiene una parte buena: cada dos horas diurnas le voy cambiando de pañal).
Hace un par de días, fuimos a ver a la bisa. Lo llevé en la mochila-portabebés porque estaba lloviendo y como le llevaba un juguete grande y le acaba de cambiar el pañal, no pensé ni remotamente en llevarle el neceser con pañales. Pero me equivoqué. Al cabo del rato, olía bastante mal. Y ya se me pusieron a criticar (la familia, entre ellos mi madre y un tío). Que ellos nunca tuvieron que utilizar pañales de tela, que olía muy mal, que tenía que utilizar pañales desechables que no provocaban dermatitis (que eso eran cosa mía). Y así estuvieron los diez minutos desde que empezó el tufillo, hasta que no aguanté más.
-¡Vámonos, Peque! ¡Qué aquí no quieren tu caca!-Le dije al niño mientras lo montaba en la mochila bastante enfadada Nos fuimos a casa. Lo cambié. Vi que no llovía, cogí el carro y nos fuimos a dar una vuelta.
Reconozco que fui bastante infantil pero es que no paraban de enviarme pullas constante. Que si no le había cambiado el pantalón del mediodía, me dijo mi madre, que estaba empapadísimo. Entonces, ¿qué había hecho? ¿Dejar que el niño durmiese la siesta con el body y los pantalones empapados de pis? ¡Agh! Me tenían harta de tener que andar rebatiendo sus pullas. ¡No le estaba haciendo daño a mi hijo! ¡Al contrario! Pero todo lo que hace una primeriza, incluso después del temido primer año parece ser que sigue siendo ¿tonto? ¿innecesario? No sé, ni siquiera tengo un adjetivo en concreto. *GRACIAS por leerme
Por supuesto que tiene inconvenientes: La caquita no se puede tirar a la basura con el pañal (hay que lavarlo, no apto para escrupulosos. Aunque la verdad, al ser madre y tener que limpiar la caquita de bebé que le llega hasta la nuca y acabar con caca hasta los codos en el proceso, ya dejo de ser tan escrupulosa) o también huele bastante orín (eso me hace pensar en la variedad de químicos que deben llevar los desechables como para camuflar el fuerte olor), y no duran tanto tiempo como los otros (y ahora, cada vez más que Peque se vuelve más grande y su pis no es un mini charquito. Pero esto también tiene una parte buena: cada dos horas diurnas le voy cambiando de pañal).
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Hace un par de días, fuimos a ver a la bisa. Lo llevé en la mochila-portabebés porque estaba lloviendo y como le llevaba un juguete grande y le acaba de cambiar el pañal, no pensé ni remotamente en llevarle el neceser con pañales. Pero me equivoqué. Al cabo del rato, olía bastante mal. Y ya se me pusieron a criticar (la familia, entre ellos mi madre y un tío). Que ellos nunca tuvieron que utilizar pañales de tela, que olía muy mal, que tenía que utilizar pañales desechables que no provocaban dermatitis (que eso eran cosa mía). Y así estuvieron los diez minutos desde que empezó el tufillo, hasta que no aguanté más.
-¡Vámonos, Peque! ¡Qué aquí no quieren tu caca!-Le dije al niño mientras lo montaba en la mochila bastante enfadada Nos fuimos a casa. Lo cambié. Vi que no llovía, cogí el carro y nos fuimos a dar una vuelta.
Reconozco que fui bastante infantil pero es que no paraban de enviarme pullas constante. Que si no le había cambiado el pantalón del mediodía, me dijo mi madre, que estaba empapadísimo. Entonces, ¿qué había hecho? ¿Dejar que el niño durmiese la siesta con el body y los pantalones empapados de pis? ¡Agh! Me tenían harta de tener que andar rebatiendo sus pullas. ¡No le estaba haciendo daño a mi hijo! ¡Al contrario! Pero todo lo que hace una primeriza, incluso después del temido primer año parece ser que sigue siendo ¿tonto? ¿innecesario? No sé, ni siquiera tengo un adjetivo en concreto. *GRACIAS por leerme
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