martes, 20 de enero de 2015

Enfadarse sin cabrearse

Esta mañana, Peque, ha estado jugando con rotuladores (no tóxicos y que al manchar se van con agua). Al principio, cogía un rotulador, le sacaba la tapa, pintaba y se lo volvía a poner antes de coger otro. Pero se acabó cansándose y quería pasar de volver a ponerle la tapa a coger otro, con delicadeza se lo dije dos veces, a la tercera con un poco más de rudeza, y a la cuarta levantando levemente la voz. Pero nada, tiró el rotulador y la tapa al suelo con un grito de furia. Cogió el rotulador y se puso a pintar en el papel una líneas que bien un pedagogo diría que serían signo de su enfado y frustración.

Pues así se lo conté a mi madre al mediodía...
-(Madre): ¡No puedes dejar que se cabree así!
-Yo: ¿Así cómo?
-M: Se puede enfadar pero sin cabrearse.
-Y: ¿Por qué? ¿No tiene derecho a manifestar su enfado?
-M ¡Por supuesto que no!
-Y: Pero ¿por qué? Acaso, ¿cuándo tú te enfadas no gritas, o das una golpe a alguna cosa,...?
-M: ¡Porque es un niño! -Dice como si fuera obvia la respuesta.
-Y: Y ¿no tiene derecho a enfadarse? ¿No es una persona como tú y cómo yo?
-M: Bueno... -Respondió dándome la razón como los locos.


1 comentario:

  1. Yo habría intentado razonar antes de que se enfadara

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